“Un corazón roto se viste de amarillo” de José Manuel Pérez Varela

Portada UN CORAZON ROTO SE VISTE DE AMARILLO

Título: Un corazón roto se viste de amarillo.

Autor: José Manuel Pérez Varela.

Autopublicado.

Género/s: Realismo mágico, histórico.

Nº de páginas: 242.

Autoconclusivo.

 

Sin título-5 Sinopsis Sin título-5

Esta pequeña parte del libro sirve para sintetizar en pocas líneas la obra que tienes entre manos. Sin embargo, me he devanado los sesos y no he conseguido resumirla y mucho menos he sabido definirla. Podría decirte que es una novela histórica, aunque la historia no es lo que se ha vivido, sino lo que se recuerda, cómo se recuerda, cómo se cuenta y quién lo cuenta: y todo esto es muy difícil de llevar a cabo sin apasionamientos. También podría decir que dentro hay una historia de amor, pero no es esta una novela romántica, ni mucho menos. Tampoco la puedo clasificar como bélica, aunque tenga la Guerra Civil Española como trasfondo. Finalmente, y esperando que perdones mi ánimo, prefiero que tú mismo pases la primera página y te adentres en la novela. Te aseguro que será mucho más placentero para ti que vayas desgranando su contenido a través de la mirada triste de su protagonista.

 

Escribí esta obra con todo el cariño y dejándome el alma para que los jóvenes de quince a diez años no olviden nuestra historia. De hecho, puedo desvelarte que vivirás y sentirás lo mismo que Diego, un niño campesino de diez años que es trasladado a un curioso hotel en medio de la nada. Allí dentro, en compañía de otros pintorescos huéspedes y de su viejo zurrón, tratará de recomponer su áspero pasado y descubrir un horrible secreto que le atormenta y que guarda en la hondura de su corazón.

 

¿Quieres descubrirlo con él?

 

Sin título-5 Opinión PersonalSin título-5

La Guerra Civil fue devastadora en España y es el telón de fondo en el que transcurre la novela de “Un corazón roto se viste de amarillo”. Digo de fondo porque, el auténtico protagonista-entorno es el hotel donde llevan a Diego. Nosotros vamos de la mano de este niño, que desde su punto de vista se nos narrará mayormente el libro.

Diego ha pasado toda su vida en un pueblo de Galicia, siendo un infante más tratando de sobrevivir en unos tiempos difíciles como si fuese un juego. Conserva una inocencia que, quizá otro carácter, no habría tardado en perder. Sin comprender realmente el motivo, su madre prepara sus cosas para que él se marche cuando unos hombres uniformados acuden a buscarle y, pese a la insistencia del pequeño por que le acompañen sus padres, se ve llevado sin preámbulos a un hotel anexado a un monasterio religioso. Esto, para un niño que ha vivido prácticamente en la indigencia rural, resulta un cambio chocante. El hotel goza de una riqueza exótica para él, con cuadros conocidos que dan vida a sus paredes, largos pasillos y habitaciones cómodas. Cuando se presenta ante el director del hotel, un hombre que se le antoja ambicioso, no puede evitar percatarse de la suntuosidad de su despacho. Es informado que, a partir de ese momento, a cambio de un precio escogido a priori por el director, es huésped del hotel. Cada uno aporta en la medida de sus posibilidades.

Diego, en un principio, es un niño desorientado que pregunta y trata de indagar, pero el mundo adulto le da la espalda. De momento, ha de permanecer ahí. Y, como todo pequeño de su edad, lo que hace es desenvolverse por el hotel, descubriendo el lugar y a los personajes que ahí se hospedan. No tarda en conocer a variopintos huéspedes, desde el obligado economista Juan el Indiano que lleva las cuentas del hotel a un homosexual que, en tiempos peligrosos, disfruta de su sexualidad y género bajo el nombre de Lola. También vive allí Carlos, joven que se está formando y al que han separado de su enamorada durante el tiempo que dure su estancia, Brais, un indigente que también es guiado por la mano férrea de los uniformados. No es voluntaria la elección de estar en el hotel, sin embargo, allí no les falta nada: atención médica, comida, un techo y limpieza. Diego jamás se ha visto en semejantes condiciones pese a echar de menos a su familia y amigos. Incluso disfruta de los dulces que el personal les deja tras las comidas y que sus compañeros le ceden, a sabiendas de que es una alegría para el pequeño.

A priori nada parece ir mal.

Pero todo va mal.

El sargento García perturba la paz que podría respirarse en el hotel, recordando que hay una ley extremista que cumplir y que los castigos existen. El sótano es el lugar al que nadie quiere bajar, pues hay veces que la gente a la que llevan no regresa.

Por suerte, Diego no solo tiene unos aliados que le ayudarán a soportar la separación y le brindarán compañía y conversación, sino que también, por primera vez, una chica llamará su atención. Una niña algo mayor que él que trabaja como personal del hotel le arrebatará su primer suspiro. Hay cosas buenas, brillantes y puras que unos ojos aun pueriles como los de Diego, son capaces de admirar y ver.

Esta historia se compone de cuarenta y dos capítulos, narrados en una tercera persona, pero siempre, o la mayor parte, desde el punto de vista de Diego. Esto es refrescante porque, como se ha mencionado en otras ocasiones, tener un punto de vista de un niño y que resulte creíble y no forzado o excesivamente inocente o absurdo, es muy complicado. Diego no deja de tener una ingenuidad propia de su edad pero que va madurando según su visión de la realidad se va volviendo más realista, más cercana a la verdad. Se comprenden sus puntos de valentía propias de un idealista infantil que ha leído muchísimo, algo de lo que nuestro indiscutible protagonista está dotado. Solo ha habido ciertos momentos donde, en un diálogo, su forma de expresarse quizá resultaba rimbombante para su edad. Aunque, en lo personal, creo que la actitud de Diego que, no dejaba de comportarse acorde a su niñez, hacia que esos momentos no te sacasen de la credibilidad del personaje.

También, gracias a conversaciones que Diego mantiene con otros personajes, somos consciente de sus historias, de los pasados que esconden. No siempre es a raíz de una interacción con Diego, a veces el propio narrador nos hacía ahondar en la vida de un personaje en cuestión. Pese a todo, como no cambia de persona el narrador, esto no provoca un cambio brusco en la novela.

Algo que me ha llamado gratamente la atención ha sido la decadencia que va percibiendo Diego en el hotel según su punto de vista respecto a él deja de ser positivo, va perdiendo su brillo y su riqueza. Según avanza la novela y suceden ciertos incidentes, Diego ve su habitación cada vez más fría y vacía.

Hay que reconocer, además, que las pistas que va dejando el autor a lo largo del libro sobre la auténtica naturaleza de la historia son muy claras… una vez has concluido su lectura. En un puzle, Jose Manuel Pérez Varela lanza las piezas sobre una superficie y crees que lo que hay, es lo que hay montar. De repente, cuando el puzle está completo, ha tomado un cariz totalmente diferente.

El final de la historia es un giro completo, imprevisible. Todo tiene un sentido que creías que ibas a descubrir según avanzases la lectura, pero, por el contrario, resulta muy chocante en las últimas páginas. Se puede intuir vagamente ciertos aspectos, sobre todo cuando se descubre que es lo que ha motivado la separación de Diego y sus padres, pero no se está preparado para todo lo demás. No cuando ya hemos compuesto un esquema de acción y personajes.

“Un corazón roto que se viste de amarillo” es un título muy adecuado para esta novela, para reflejar el estado de su protagonista y ponernos sobre aviso pese a lo que nos vaya revelando página a página.

Es una historia que nos hace plantearnos también, honestamente, como el autor ha jugado con la perspectiva, la sorpresa y nuestros propios juicios. Nos pone en cierta manera frente a un espejo y al engaño, propiciado por una voz infantil y sincera.

Hay momentos muy duros durante la novela, sobre todo porque somos conscientes de quien nos lo muestra: un niño. La crueldad va tiñendo las hojas letra por letra, pero también la complicidad, la amistad y unos valores. Nada es lo que parece, es algo que hay que recordar cuando le das una oportunidad a una historia de este calibre.

 

Sin título-5PuntuaciónSin título-5

Puntuación calcetín 4

 

Sin título-5 Dato Curioso Sin título-5

  • La motivación del autor a promover el libro reside en la más noble de las intenciones, que el mismo puede compartir y que es lo que ha hecho que lleve a cabo este proyecto.
  • Todo lo recaudado, íntegramente, por la venta de esta novela irá donado a AECC (Asociación Española Contra el Cáncer)

 


José Manuel Pérez Varela nos ha dado la oportunidad de conocer la historia de Diego, de sufrir y penar con él, de ser los huéspedes de un emblemático hotel que esconde mucho más de lo que parece. De llegar a la conclusión de que hay cosas que rompen el corazón y, que, por desgracia, una sarta de buenas intenciones puede llevarnos a un final impactante.

Gracias por ponerte en contacto con nosotras, por permitirnos conocer una obra tan significativa para ti.

2 comentarios sobre ““Un corazón roto se viste de amarillo” de José Manuel Pérez Varela

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