“El único hombre vivo” de Mario Gómez Giménez

Portada

Título: El único hombre vivo.

Autor: Mario Gómez Giménez.

Editorial: Universo de Letras.

Género/s: Ciencia ficción.

Nº de páginas: 422.

Autoconclusivo.

 

Sin título-5 Sinopsis Sin título-5

El día 28 de junio de 2019 el Hospital Clinic registra el ingreso de varios pacientes por una extraña enfermedad que parece ser la causante de varios altercados en las tranquilas calles de Barcelona. Tan solo doce horas después, el Govern de Catalunya sitia la ciudad siguiendo un misterioso protocolo de cuarentena. Reina el caos y el terror cuando la enfermedad se desata sin control por la ciudad, causando miles de muertos por enfrentamientos contra los infectados.

Alex Torrent, un joven policía de los Mossos d’Esquadra, luchará para sobrevivir en una ciudad conquistada por la supuesta enfermedad. Mientras, fuera de Barcelona, Eva Llull y su equipo de investigación periodística, tratarán de investigar la causa de los hechos, la desinformación de los medios de comunicación y las extrañas maniobras de los gobiernos detrás de esta trama para esclarecer la verdad.

 

Sin título-5 Opinión Personal Sin título-5

La ciudad cosmopolita de Barcelona es la protagonista, la que acoge el apocalipsis originado por el ser humano. Sus calles se transforman en una jungla de asfalto, inclemente y peligrosa. Las broncas son solo la primera chispa, los pequeños avisos que llegan a la radio de los Mossos d’Esquadra. Aparentemente, Alex Torrent solo acude con su compañera a solucionar un altercado cuando se enfrenta por primera vez a una agresividad sin parangón. Un par de hombres atacan, sin tregua y desenfrenado, a los agentes y los viandantes más cercanos. Y ahí empieza el espectáculo, la novela. Hasta entonces, dentro de los límites, un altercado de tal calibre, pese a todo, puede tener cabida dentro de la normalidad… pero la alarma se dispara cuando nos enteramos con Alex que hay distintos focos de violencia en la ciudad.

Las llamadas a las fuerzas de seguridad se van multiplicando hasta el punto de que regresar a la comisaría se vuelve en un viaje al infierno. Ante sus propios ojos, Alex puede ver como poco a poco las personas expuestas a tal violencia degeneran en seres igual de agresivos, cargados de furia e ira, que se afanarán en un desesperado intento de llevarse consigo a más gente. ¿Pero son conscientes de lo que hacen? ¿Todo ese furor desplegado lleno de cólera por qué es? ¿Por qué atacan indiscriminadamente? ¿Por qué una vez destrozan a alguien, como este es capaz de levantarse, con una expresión vacía y ausente, gimiendo de dolor, hasta que percibe a otra persona y se convierte en una criatura famélica y agresiva?

Llega un momento que las explicaciones no tienen razón de ser y Alex Torrent solo tiene dos preocupaciones en mente: sobrevivir y salir de la ciudad condenada. Ésta será una tarea endemoniadamente complicada, pues Barcelona ha sido sitiada. A través de las noticias, el resto de España y el mundo solo son conscientes de que una enfermedad, quizá el ébola, se ha expandido por desgracia tras unos muros levantados alrededor de la ciudad. Todos aguardan a que los telediarios les informen sobre sus seres queridos, saber si su nombre figura en la lista de muertos que ya ha ascendido por encima de los mil. Un holocausto en los tiempos modernos. Pero los españoles, Europa, el resto del mundo, que forman la gente de a pie, no sabe que los medios están intervenidos. Pese al problema a gran escala al que se enfrentan, continúan informando sobre banalidades, tratando de calmar a las masas. Sin embargo, periodistas como Eva Llull y su equipo de investigación son plenamente conscientes de lo mal que va todo. Ven un despliegue militar inmenso alrededor de Barcelona, perciben los secretos, miembros al servicio de gobiernos de otros países controlan en sus paseos por la oficina la información que entra y sale. Pero ellos juegan al margen. Escarban, poco a poco, para dar con la verdad. El ébola no es real. Entonces, ¿qué sucede? ¿Qué tienen que esconder? ¿Cuál es el secreto que ha invado las calles de Barcelona y que la está destrozando a ella y a sus habitantes? Eva no parará, cueste lo que cueste, hasta hallar la verdad. Aunque el precio sea tan alto como su propia vida y la de su equipo.

La narración transcurre en un protagonismo y visión paralela: Alex dentro de la ciudad, Eva fuera de ésta. Cada una aporta un equilibrio de acción y diferentes emociones. Mario, el autor, ha logrado una armonía muy proporcional entre ambas, lo justo para que ambas tramas paralelas se complementen sin pesar una más que la otra a la hora de seducir al lector.

En primera instancia tenemos a Alex Torrent, un agente perteneciente al cuerpo de los Mossos d’Esquadra que vive a pie de calle todos los acontecimientos. Él está aislado con el resto de los ciudadanos de Barcelona, con la diferencia de que, por fortuna, dispone de ciertos recursos que le confieren una ventaja a la hora de sobrevivir. Lejos de vendernos el estereotipo de hombre rudo e independiente, Mario nos refleja a un ser humano con luces y sombras, pero, sobre todo, una buena persona que hace lo que puede. Alex se ve, sobre todo al principio, tan perdido como el resto, sin información y cumpliendo las órdenes que le mandan y, cuando toca, luchando por su propia vida. Pese a todo, cuando forma un grupo más compacto y asume a que se enfrenta, va ganando cierta autoridad otorgada, sobre todo, por mero instinto de supervivencia. Las personas que acaban conformando un equipo con él cuentan con su opinión a la par que son libres de dar las suyas, todos priman tratar de salir vivos de aquella y estar seguros. Curiosamente, sin caer en el cliché del líder y conformar una unidad sólida en base a una jerarquía, algo muy dado en este tipo de género en el momento en el que la realidad se ve quebrada, Alex y sus compañeros hacen lo que pueden con lo que tienen y me han recordado más a una familia perdida donde tratan de aguantar que otra cosa. Tiene todo el sentido: viven el inicio de una suerte de apocalipsis zombi, no se han curtido en él. Ganan soltura a través de las páginas, pierden gente y ganan aliados, pero en ningún momento son una especie de comunidad con importancias y diferencias marcadas.

He de añadir que el propio personaje protagonista me ha sorprendido gratamente, pues lo considero muy realista. No es un superhéroe, pero hace lo que puede, no es un villano, pero hay ciertos pensamientos oscuros que acaban tiñendo su mente en su intento de supervivencia. Es extremadamente humano. En un principio alberga ciertas esperanzas por ser rescatados, trata de hacer lo posible para protegerse él y los suyos y aguantar hasta recibir esa ayuda y, cuando calibra que ha pasado un tiempo para esa posibilidad, actúa en consecuencia, a sabiendas de que no todos podrán conseguirlo. Pero él se aferra a poder escapar de la ciudad sitiada pese a las pérdidas.

Creo que todos podríamos ponernos en la piel de semejante personaje. Y, sobre todo, es interesante su evolución ante su miedo y su realidad. Al principio lo desconocido le asusta, no comprende que sucede, pero, cuando va asumiendo el tipo de infectados a los que se enfrenta, se vuelve más frío ante ellos. Incluso llega a disfrutar acabando con aquellos que les atacan. Es una emoción intensa, visceral y que le hace sentir vivo.

Por otro lado, tenemos a Eva Llull y su equipo de investigación. Eva es una periodista reputada y trabaja con un grupo de profesionales de los que se siente genuinamente orgullosa, y no es para menos. Ella, por fortuna, vive fuera de Barcelona y está en su hogar cuando se entera de todo el alboroto. Gracias a esta línea de narración conocemos todo lo que sucede de puertas para afuera de la ciudad aislada. La manipulación y coacción a los medios, el silencio, la implicación de diversos gobiernos, el despliegue militar, las mentiras y los secretos. Eva quiere dar voz a lo que sucede en su ciudad, aunque esta ambición pueda ir teñida por su ambición, cada vez adquiere también más peso lo grotesco de la situación.

En lo personal, considero que a, a momentos, no me terminaba de resultar creíble la facilidad de la periodista y su equipo de investigación para conseguir avances. Creo que, en este caso, los clichés si que han estado más presentes, tanto en la personalidad marcada de Eva como en lo que casualmente llegaba a sus manos. Pese a lo interesante que pueda ser, notaba cierta disposición por hablar de los implicados al prejuzgar de manera muy obvia a la periodista. Quizá porque en el fondo sí querían contarlo, pero, aun así, me dejaba algo fría en ciertos momentos.

Algo curioso, además, que no llegué a dilucidar era el motivo del cambio de persona entre Eva y Alex. Mis pesquisas se basan en el rasgo potente del agente era ponerse en su piel en una situación tan extrema, dejándole la primera persona, mientras que Eva quizá, al formar parte de un engranaje más grande, era más conveniente en tercera persona. En lo personal, es algo que me sacaba un tanto de la novela, si bien no tardaba en volver a sumergirme sobre todo en la trama correspondiente a Alex.

Los capítulos dependían en tamaño a su intensidad, lo cual me parecía un punto de gracia a favor del escritor. Sabía lo que deseaba contar y como, era consciente de como cerrar un párrafo para dejarlo en alto y que, pese a poder cortar, esa última frase lapidaria, ese argumento final, hace con continúes con avidez la historia. Además, Mario interioriza a los personajes como para conocer como se expresan y que jergas darles, algo de agradecer a la hora de tener dos personajes ejes protagonistas. Están muy definidos sumado a que las historias que cuentan cada uno, tienen su propio peso separadas a pesar de complementarse.

“El único hombre vivo” es una novela para aquellos amantes de la ciencia ficción y las distopías donde los infectados tienen presencia. Sumado a que transcurra en una ciudad más cercana que las idealizadas por la América de Hollywood, con factores más próximos, logra un efecto envolvente que ha sabido tejer en torno al lector muy bien.

 

Sin título-5PuntuaciónSin título-5

Puntuación calcetín 4

 

 


Agradecemos a Mario Gómez habernos brindado la oportunidad de conocer su obra, de compartir la visión de una Barcelona dominada por el caos, el miedo y un terror sin medida. Por hablarnos de Alex y su fortaleza, por mostrarnos a Eva y a su equipo siendo la personificación de la determinación.

2 comentarios sobre ““El único hombre vivo” de Mario Gómez Giménez

Agrega el tuyo

  1. No soy una gran fan de los zombis ni de lo apocalíptico, pero sí me he quedado con ganas de conocer mejor al personaje de Alex. Eso de los pensamientos oscuros me ha llamado la atención, y también lo de que no sean el típico grupo de supervivientes con un líder a lo The Walking Dead y similares.

    ¡Calcetines zombis para vosotras!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: