“Carmen” de Prosper Mérimée


Portada Carmen

Título: Carmen.

Autor: Prosper Mérimée.

Editorial: Edelvives.

Género/s: Novelette, romance.

Nº de páginas: 171.

Autoconclusivo.

 

 

Sin título-5 Sinopsis Sin título-5

Tras las guerras napoleónicas, los viajeros románticos “redescubrieron” España, ofreciéndonos una visión misteriosa, primitiva y exótica del país, sobre todo de Andalucía. Prosper Mérimée (1803-1870) contribuyó decisivamente a fijar esa visión de España con la creación de “Carmen”, la cigarrera gitana, mitad ángel, mitad demonio, poseedora de una belleza tan ideal como lasciva. Publicada en forma de libro en 1847, la historia de José Navarro, un soldado ejemplar, serio y cumplidor que acaba convirtiéndose en desertor, bandolero y asesino a causa de la inexorable pasión que Carmen le inspira, expresa a la perfección la fatalidad del deseo amoroso y la pulsión autodestructiva que conlleva.

 

Sin título-5 Opinión Personal Sin título-5

El pueblo gitano, en España, conquistó a Prosper Mérimée. Su musa, sirviéndose de ellos, conjuró a la exótica e implacable Carmen. Hizo de ella una mujer taimada, apasionada y decidida. Carmen, dotando de título a la obra, es la auténtica protagonista de esta historia pese a que sea otra voz la que la materialice y nos lleve a conocerla.

Con el primero que nos toparemos será con un arqueólogo que ha acudido a Andalucía con la intención de empaparse de una cultura que le fascina, o así lo demuestra con cada interacción que tiene con su entorno. Ese entusiasmo, que bien podría ser tachado de ingenuidad, le lleva a encontrarse con la llave que abrirá la cerradura de la historia de Carmen: José Navarro. Su nombre se susurra con respeto y temor a partes iguales; un bandolero que tiene fama de actuar como un caballero mostrando un retorcido respeto. Sin embargo, todo lo que sabemos del pasado de José son habladurías… hasta que él mismo, en especiales circunstancias, se confiesa ante el arqueólogo. Y ahí descubriremos que su desgracia lleva el nombre de una mujer, que con apasionada resignación se entregó al lado salvaje e inmoral de la vida por una gitana que, como una araña, tejió una red en torno a su corazón. Y éste siempre le pertenecería. Por desventura.

El arqueólogo, por lo que se puede entender gracias a su fascinación y la forma que romantiza España junto con su origen francés, sería el alter ego de nuestro escritor, Prosper Mérimée. No se le dota de un nombre identificativo en ningún momento, no es necesario. No es su historia, es una excusa para contarla, pero, aunque él presencie importantes escenas, nunca el peso de ésta cae realmente sobre sus hombros. Está a merced de Carmen y José, de su historia de amor.

José es un desventurado que tenía un futuro prometedor por delante, dentro de sus propios cánones. Un vasco de Navarra que, tras sufrir un revés impulsivo, fue acogido en el seno de la vida militar. Fue destinado a Sevilla y designado como guardia en una manufactura de tabacos. Esa decisión le llevó a su perdición, pues en aquel entonces trabajaba como cigarrera la gitana más popular de la ciudad. Carmen es el único personaje descrito detalladamente. Melena azabache, rasgos exóticos, labios carnosos, mirada oscura y descarada… y una lengua larga y decidida. Ese primer encuentro unirá a José a Carmen para siempre, convirtiéndose en ese tatuaje indeleble que jamás podrá borrar, su obsesión.

Carmen, la auténtica protagonista es, en este caso, un antihéroe. Es un personaje complejo, el único que tiene una evolución, o quizá notándose por el enfoque que Mérimée le da a esta mujer. Se nos muestra a una gitana astuta, consciente de su magnetismo y erotismo. Valiéndose de él. Posee una gran capacidad de seducción que no la convertiría en la manzana que provocó a Eva en el Jardín del Eden… Carmen es la serpiente, la bruja que susurra en tu oído, la amante apasionada que extingue tu racionalidad. Pero, ah, y esto es lo que la convierte en un personaje cargado de luces y sombras, ella no se aferra a los hombres. Para la época y las costumbres, es sórdidamente independiente. Y eso hace enloquecer a José, cuando se deja arrastrar a su mundo y descubre esa cara indecente y calculadora de Carmen, que, realmente, ella jamás se molesta en ocultar. La gitana se entrega al amor pendenciero, pero no la atrapa. Sus afectos cambian, y no porque sea voluble, sino porque se permite el sentimiento apasionado mientras no le prive de lo único que realmente la caracteriza, el culmen de su personalidad: su libertad. Carmen no puede ser retenida, no puede ser condicionada, no puede ser obligada. Para compensar ese lado de femme fatale de los negocios, mente pensante de una banda de bandoleros y estafadores, se la carga con una necesidad visceral de ser un grito femenino de independencia. Capaz de morir por mantenerla.

Este personaje es vehemente en todos los sentidos, pero eso no le priva de sentir cosas auténticas. De hecho, en su acercamiento emocional a José, se humaniza a la bruja gitana. Ella, pese a condenarle con ello, le quiere. Le ofrece unirse a su mundo… aunque José no es consciente de las implicaciones que eso tiene, no ante la ley, sino ante la propia Carmen. No hay historia convencional entre ellos y la gitana más conocida de Sevilla tiene sus propias motivaciones que no la mantendrán constantemente a su lado. Gracias a la historia de José, a su desahogo, descubrimos a la auténtica Carmen y su última y primitiva exigencia.

La última escena de Carmen es brutal, fatídica y visceral. Ahí, realmente, en el final, es donde conocemos la autentica naturaleza de Carmen. Orgullosamente libre, decidida y ferozmente sincera. La mentirosa por excelencia, la lengua afilada por la gracia de Lucifer, no engaña. No busca su salvación, sino su reafirmación. Carmen la gitana nació como mujer libre y como tal morirá. Ya no importan las pasiones, los juegos malabares, el tira y afloja, la persuasión. No trata de convencer al destino de que merece otra cosa, es todo orgullo indómito y rebelde, demostrando una vez más unos principios libertarios que no casan con el arquetipo que se vende de la mujer de la época. Quizá por eso es un personaje que, pese a no ser buena persona, si es revolucionario y ha ganado un hueco en la literatura francesa y universal.

La narración de esta corta novela se divide, realmente, en tres partes muy definidas. En la primera el alter ego del autor conoce a José Navarro, se establecen unos vínculos que le darán paso a Carmen. En la segunda recorremos la historia del bandolero vasco y la gitana, la cual narra José a su oyente y confesor, el arqueólogo. Y, por último, apartándonos de este amor tóxico y radical, apasionado y turbulento, Prosper Mérimée nos acerca al pueblo gitano que habita en España.

Uno de los méritos de esta novela es la manera en la que se nos refleja la realidad de estos nómadas en tierras españolas. Es un retrato costumbrista de los gitanos y sus hábitos, sus creencias y el idioma que hablan entre si e incluso variaciones. El compendio que Mérimée reúne en unas pocas páginas es un material interesante y fiel a realidad que él mismo percibió, allá por las primeras décadas del 1800.

En lo referente al vocabulario, Mérimée adapta muy bien los diálogos de los personajes, algo que dota de mucha credibilidad a la historia de “Carmen”. Usa palabras del romaní, cambia las jergas según los personajes, establece diferencias según sus condiciones sociales y necesidades. Hace un gran trabajo, sobre todo para la época en la que está escrito, de verosimilitud.

Usa un lenguaje sobrio, aunque muy dinámico, logrando en su narración un efecto muy visual y, además, ligero, dotándole a la novela de un ritmo ligero y ameno.

“Carmen” nos habla de una protagonista poco convencional, siempre retratada desde el punto de vista masculino, pero con una voz propia a través de ellos. Nos habla de un pueblo, de una forma de vida y de una España fascinante y exuberante para los forasteros.

Me veo en la necesidad de hablar del gran trabajo de ilustración de la versión del libro de “Carmen” que ha llegado a mis manos. Un trabajo oscuro, seductor y magnético que el ilustrador Benjamin Lacombe ha logrado. Capta la esencia de la novela con unas cinceladas de, sobre todo, una Carmen hipnótica y de la que es imposible escapar.

Además, la edición cuenta con un fondo oscuro y letras blancas, un formato que denota el tono sombrío que esconde la historia de José y Carmen, la forma de vida de la araña y de los que caen en su red.

 

Sin título-5PuntuaciónSin título-5

Puntuación calcetín 5

 

Sin título-5 Dato Curioso Sin título-5

  • En la edición de “Carmen” ilustrada contamos además con un prólogo de presentación, las biografías cortas de Prosper Mérimée (autor) y Benjamin Lacombe (ilustrador), además de un anexo que contiene “Una carta de España” que se trata de un relato novelado de un viaje de Mérimée a España y que nos permite conocer la fascinación de éste por los personajes que aparecen en “Carmen”, quince años más tarde.

3 comentarios sobre ““Carmen” de Prosper Mérimée

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  1. Holas guapas,
    Tengo echado el ojo a este libro desde hace… ni sé… Colecciono los libros de Lacombe, pero claro, poco a poco porque tiene muchísimos.
    Lo que más me llama la atención de este libro, ilustraciones aparte, es el personaje de Carmen, la personalidad arrolladora, el embrujo, la sensualidad que desprende, supongo que al leerla con ilustraciones la narración te envuelve aún más.
    A ver si me lo regalan pronto
    Fantástica reseña
    Besitos.

    Me gusta

  2. Tengo una amiga que es muy fan de los libros de Benjamin Lacombe. Es verdad que las ilustraciones son muy impactantes (aunque demasiadas arañas para mi gusto, jajajaja). Una cosa que siempre me he preguntado al ver este en concreto es si tiene algo que ver con la ópera Carmen, y por lo que estoy viendo, sí son la misma historia.
    ¡Calcetines gitanos para vosotras!

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    1. Es que, como para no serlo, son una auténtica preciosidad, de verdad. Yo ya tengo cuatro, jajaja.
      Ay, es verdad, leí en TW tus problemas con las arañas, lo siento /o\ jajaja.
      Sí, la ópera de <> está basada en esta novelette, más alargada y dando más protagonismo a ciertos personajes, pero vamos, en esencia, es esta, jajaja.

      Calcetines iguales para ti, que te mereces todos (?) ❤ jajajaja ¡gracias!

      Le gusta a 1 persona

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