“Helena, Helena, amor mío” de Luciano De Crescenzo

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Título: Helena, Helena, amor mío.

Autor: Luciano De Crescenzo.

Editorial: Seix Barral.

Género/s: Ficción histórica.

Nº de páginas: 240.

Autoconclusivo.

 

 

Sin título-5 Sinopsis Sin título-5

Después de haber dedicado dos volúmenes a la historia de la filosofía griega, Luciano De Crescenzo dedica a la mitología este nuevo libro, que adopta la forma de una novela en torno a la guerra de Troya. Con gracia cautivadora, De Crezcenzo lleva a buen término la difícil tarea de escribir un libro que es de la mayor eficacia como introducción a la mitología (y contiene incluso un breve diccionario mitológico en apéndice) y al mismo tiempo constituye una verdadera novela de aprendizaje y de aventura.

“Helena, Helena, amor mío” narra la epopeya desde el punto de vista del joven Leonte, simpático y sensato, que vive en Troya su iniciación a la realidad y el desencanto y también su educación sentimental.

De extraordinario éxito en Italia (175.000 ejemplares sólo en las primeras tres semanas), “Helena, Helena, amor mío” reúne las mejores cualidades de Luciano De Crescenzo.  

 

Sin título-5 Opinión Personal Sin título-5

¿Quién no conoce la guerra de Troya? ¿A la aparente detonante de ésta: la bella Helena de Esparta, más tarde conocida como Helena de Troya? ¿La ira de Aquiles y su caída en la que creía que iba a ser su boda? ¿El estómago de un inmenso caballo de madera albergando a guerreros aqueos que se apoderan por fin de la ciudad de Troya tras una década de lucha?

Luciano aborda esta guerra desde la perspectiva de nuestro protagonista, Leonte. Él es un joven príncipe que acude al territorio de conflicto para buscar a su padre, Neópulo, del cual hace años que no se sabe nada, si aún vive o su alma está ya en el Hades. Va acompañado Gemónides, encargado de su seguridad en su curtida experiencia. Se encuentran a los guerreros aqueos desgastados tras largo tiempo fuera de casa, adaptados a un constante período de guerra. Lo que haremos con estos personajes es acompañarlos durante, prácticamente, la “Ilíada” de Homero y presenciaremos desde los periplos de los mortales hasta los de los dioses olímpicos.

En esta historia conoceremos las grandes figuras que fueron protagonistas de esta guerra y, lo más importante, como eran. Los podremos contemplar desde dos prismas, la visión de Leonte, soñador y en cierta manera ingenuo, demasiado joven e idealista, pues los horrores aún no le han martirizado en sus propias carnes, y Tersites, un guerrero aqueo de aspecto hosco e impertinente, crítico con los héroes y con opiniones propias. Son las dos caras de una misma moneda. Sin ir más lejos se puede comprobar en sus distintas versiones sobre Aquiles. Este héroe hijo de una diosa y un mortal, a ojos de Leonte, es valiente y digno de admiración… sin embargo, Tersites ¿qué valor puede dar a un hombre que, por sentirse ofendido, da la espalda a una guerra que no pueden ganar sin él y no le importa que sus aliados caigan mientras mastica su indignación en la seguridad de su nave?

Los dioses griegos también tienen un gran peso en la historia, ¿no formaron ellos parte de la guerra de Troya? ¿No fueron de hecho quienes la incentivaron y escogieron bandos? Los Olímpicos están sumamente humanizados, demostrando reacciones y favoritismos como los mortales, quizá excediéndose en sus actos vengativos, pues recordemos que, precisamente, esta guerra nació de uno. Luciano no nos deja únicamente recrearnos con el conflicto terrenal, nos lo detalla a nivel inmortal, desde su origen con Eris, diosa de la discordia, dejando la manzana dorada destinada a la más bella en el banquete nupcial al que no es invitada, a Zeus que se desentiende de problemas escogiendo a Paris, futuro secuestrador y enamorado de Helena, para que elija él entre las diosas Afrodita, Atenea y Hera. Las tres le ofrecen una recompensa pero el mortal se inclina por obtener a la mujer más bella, brindada por la diosa del amor, Afrodita, a cambio del premio de la manzana. Así es como nace una guerra a rasgos mitológicos… sin embargo, también obtenemos, con tintes humorísticos, explicaciones históricas y más realistas.

La figura que también se aborda, desde diversos puntos, es la de la emblemática Helena. Helena de Esparta, Helena de Troya o la imaginaria Helena. ¿Realmente existe o es un símbolo para justificar una guerra? ¿Es la mujer inocente y carente de voluntad que es secuestrada por los hombres por ser bendecida con una belleza sin parangón o ella misma teje sus propias historias de amor? Diversas teorías son las que envuelven a esta misteriosa y grandiosa mujer, porque al fin y al cabo, sea cual sea la respuesta final, movió naciones en su nombre, justificadamente o no. El mismo Leonte siente su llamada, el magnetismo de su identidad, el sinónimo de Helena y belleza, hasta el punto que cuando se pone en contacto, mediante diversas pistas sobre el paradero posible de su padre, con una mujer de ojos multicolores y extraordinario atractivo, la compara con ella. La confunde con ella. Para él Ekto es Helena y Helena es Ekto… ¿Y quién sabe si se equivoca o tiene razón?

La prosa de este autor avanza ligera y despreocupada, más que escrita parece que un orador ha puesto en papel sus palabras y en lugar de improvisar ante un público, lo hace ante un lector. Hay una sutil y carismática huella de un escritor al que, lo que se le da realmente bien, es hablar con cierta jocosidad, con un gracioso sarcasmo que se lee constantemente entre sus líneas. Su gran punto fuerte es brindarte información, enseñarte, sin que seas consciente de que lo está haciendo. Luciano es un canalla divertido que te cuela una historia entretenida de un príncipe que se marea al ver la sangre complementándose con un intelectual que te narra a sabiendas la historia griega y sus grandes hitos, reales y mitológicos. Acota todo como si fuese una anécdota, un monologuista con un micrófono y con facilidad para comentarios ingeniosos, pero sin darte cuenta te ha contado una de las obras literarias más importantes que ha existido en la historia.

Y esa es, personalmente, la gracia de este libro. Conocer, a través de un personaje ficticio, la grandilocuente historia y los mitos que rodearon a la caída de Troya, una de tantas en su historia. Es muy fácil de leer y la inclusión de un glosario de personajes y palabras hace mucho más sencillo inmiscuirte en el mundo griego antiguo y conocer de primera mano un tema muy interesante que atañe desde el amor a la guerra, desde lo terreno a lo inmortal, desde la admiración al desengaño. Para cualquier persona con inquietudes sobre este mito real que quiera tener contacto con la historia y las costumbres del pasado, este clásico contemporáneo será muy interesante, pues en este libro hay una conjunción emocional del factor humano, parte histórica y de leyenda que lo convierte en una ligera narración entretenida, educativa e incluso reflexiva.

 

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