“La venganza del piromante” de Carolina Casado

Portada 2 La venganza del piromante

Título: La venganza del piromante.

Autor: Carolina Casado.

Editorial: Ediciones Atlantis.

Género/s: Fantasía, aventura, juvenil.

Nº de páginas: 464.

Autoconclusivo.

 

Sin título-5 Sinopsis Sin título-5

La historia de “La venganza del piromante” se desarrolla en Xeredhia, una región marcada por sus tres estamentos sociales: los guerreros, defensores de la región; los alquimistas, encargados de preparar poderosas pociones; y los mundanos, sin voz ni voto en la región.

La vida de Lyra en Xeredhia se podría calificar de sencilla: es una joven alquimista que busca su lugar en el superficial mundo que la rodea. Por otra parte, Navid es un simple mundano que solo desea ampliar sus conocimientos, sin más pretensiones que llevar una vida digna. Sin embargo, sus caminos se cruzan inevitablemente. El frágil lazo que los une coge fuerza cuando la región se ve amenazada por un terrible crimen. Lyra y Navid, junto a sus inseparables amigos, deciden desentrañar el misterio de la amenaza que se cierne sobre Xeredhia.

 

Sin título-5 Opinión Personal Sin título-5

“La venganza del piromante” es el libro de aventuras que todos guardamos con cariño en nuestra estantería, el que leímos cuando éramos más jóvenes y representó  una de esas primeras lecturas ligeras con sentimientos intensos, hasta el punto de madurar al ritmo de la historia de Carolina Casado. O, al menos, estoy segura de que lo hubiese sido para mí si hubiese llegado a mis manos antes. A día de hoy, quizá por mi edad y mis gustos, he disfrutado el libro enfocándolo desde un punto de vista más cándido. Al final, Carolina lo ha conseguido: hizo de la narración algo real y emocionante que logró tenerme hasta las dos de la madrugada leyéndola.

La historia nos sitúa en Xeredhia, una región conquistadora que masacró a las poblaciones que iban hallando por la seguridad de su subsistencia. Según conocemos a nuestros protagonistas, también iremos descubriendo Xeredhia gradualmente aunque en los primeros capítulos sabremos cómo funciona su sociedad, su división en tres clases sociales y la diferencia entre ellos: Guerreros, alquimistas y mundanos. Humanos que se especializan en las dotes de las armas y el cuerpo, humanos de ágil cerebro y precisión para las pociones y humanos que, realmente, no tienen esas opciones por no tener dinero en los bolsillos, relegados al estamento más invisible e inferior y, sin embargo, el más numeroso. El tema de la desigualdad está muy presente en la novela, desde el trato a los mundanos a la mitificación y el peso de un apellido. Toda la sociedad, la cultura de Xeredhia que se ha construido, está cimentada sobre esa base. No solo la podemos intuir según va avanzando la historia y a través de ella, no, Carolina ha procurado brindarnos mayores detalles al respecto en el inicio de cada capítulo, colocando siempre un pequeño prólogo citando párrafos de diarios y textos de personajes y/o escritos oficiales de la región.  Este detalle te hace adentrarte en Xeredhia tanto como nación como ciudadano, con orgullo o con pesar.

Considero que Xeredhia es todo un mundo por explotar. Sus entresijos políticos, sus juegos de poder, su cultura en sus luces y sombras… Personalmente he echado de menos más extensión y detalle, si bien admito que para la trama principal y personal de los personajes, no era necesario, pero considero que se ha perdido la oportunidad de examinar apasionadamente un mundo inexplorado.

Lyra, una adolescente alquimista, es la pieza central de esta historia, gracias a ella componemos el grupo principal: Gyindo, su hermano mayor y un guerrero correcto con grandes ambiciones, Shurith, su mejor amiga con la que comparte una relación retorcida y leal y Navid, el mundano que llamará su atención y demostrará una inteligencia pragmática sin parangón.  Durante la primera parte del libro conoceremos a estos personajes y, sobre todo, a Lyra. Ella lo ha tenido todo. Todo. Educación, encanto, belleza y un apellido capaz de abrir cualquier puerta… pero hasta cierto punto una fiera se amansa y, pese a ser una alumna brillante de alquimia y disfrutar de una buena posición, no todo es oro lo que reluce. Lyra es el ejemplo vivo de personaje lleno de matices, inclinada a una bondad que reprime con una lengua viperina y unas contradicciones que usa a modo de barrera entre ella y el mundo. ¿Qué es lo que le falta? ¿Lo qué le hace coquetear descaradamente con aquello que no debería ni interesarle tener, con el peligro y el afán de saltarse las escasas normas que sostienen su mundo? ¿Por qué alguien que aparentemente nunca ha pasado penurias parece no importarle exponerse a ellas, jugárselo todo como si de una ruleta rusa se tratara? Joven y temeraria, lleva por el camino de los quebraderos de cabeza a su hermano mayor, con el que mantiene unos puentes de comunicación frágiles. Todo lo contrario que su mejor amiga. Shurith demuestra un don singular, uno que será el inicio de su infantil amistad hasta la fecha. Esta relación será la más caótica, sincera y sinuosa de todo el libro. La amistad que une a estas dos chicas de armas tomar será desde admirable a tóxica debido sobre todo al carácter de Shurith: solitaria, brutal, autoritaria y tajante. Y, sin embargo, no habrá dudas sobre sus sentimientos hacia Lyra y la franqueza y estima que tiene hacia ella. Por último está Navid, el reservado e inteligente Navid. El polluelo que sale del cascarón cuando su mundo se expande al conocer a la descarada alquimista que le llevará de comportarse como un niño a ser un hombre, un símbolo.

Integrada más tarde en la historia y en el grupo, hallaremos a Aghea. Irritantemente positiva al principio, necesariamente positiva al final.

El balance de los personajes es bueno, indudablemente bueno. Todos crecen, todos viven duros momentos y toman difíciles decisiones… al comienzo son más infantiles y cerrados, más obcecados en aquello que conocen pero, como fuera de la ficción, la vida real les afecta y les hace cambiar. Todos y cada uno de ellos evolucionan, maduran hasta un punto inesperado. Realmente son niños obligados a convertirse en adultos cuando problemas mayores a ellos mismos les alcanzan.  Quizá de una forma muy blanca, sí. Salvo Shurith todos están ya inclinados a cambiar, no oponen mucha resistencia a su propia evolución, permitiendo que sus ojos se vayan abriendo con predisposición. Lo achaco de nuevo al público objetivo de esta historia, al modo en el que las tramas avanzan.

Carolina logra que una historia, más o menos típica, pegue un giro de trama inesperado. Lo que parece una historia de una pandilla de niños jugando con fuego se convierte en un incendio que lo devora todo a su paso.  De repente incluso la propia autora parece cobrar una forma de escribir mucho más certera, de jugar a los adolescentes encontradizos y curiosos a una amenaza real y detallada. De esa ligereza y esa despreocupación aniñada de coquetear morbosamente, con curiosidad casi infantil, con lo más escabroso pasamos a una Carolina más adulta, mucho más trepidante en la trama y que saca las emociones a flor de piel para que piquen mientras lees. Incluso en el final de la historia, pareciéndome durante un período algo surrealista en las actuaciones de los personajes implicados, su resolución es eficaz y creíble. La figura que inspira toda una revolución nace de un problema coherente y fuera de la órbita de los personajes principales y la propia Xeredhia, quizá es lo que resulta tan llamativo e inesperado y funciona, funciona muy bien, sobre todo porque nos muestra el poder de las creencias y la palabra.

“La venganza del piromante” es un recuerdo de esa literatura donde sumergirnos para sentirnos identificados en un mundo totalmente distinto, encontrar un reflejo inconsciente sobre todo en esa transición de la niñez a la vida adulta, sin importar la fantasía, las pociones o las guerras mágicas. Las decisiones siguen siendo difíciles, así como el duelo, el amor, el miedo, el rechazo e incluso, la felicidad.  También, no de algo menos importante: el bien mayor… relativamente diferente para cada uno.

 

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Agradecemos enormemente a Carolina Casado y a Ediciones Atlantis la oportunidad de haber descubierto Xeredhia, el soplo de aire fresco de la narración de Carolina y, por supuesto, haber sido una más en la vida de Lyra, Navid y todos los demás. Por recordarnos donde está la auténtica magia.

 

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2 comentarios sobre ““La venganza del piromante” de Carolina Casado

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  1. ¡Hola! ¡Qué bien leer otra reseña de La Venganza del Piromante! Coincido contigo en que sí que se puede explorar un poco más la región de Xeredhia. Lyra y Shurith para mí fueron las mejores, las que se comían todas las escenas ellas solas prácticamente.

    ¡Buena reseña! Muy completa 😉 ¡Un saludo!

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Muchas gracias! ¡Siempre es un placer leerte por aquí! 😉
      Totalmente de acuerdo en Lyra y Shurith, son las personalidades más complejas y además creo que ambas son las más interesantes a cuanto evolución. De hecho con Shurith yo acabé alucinada, los motivos los sabrás tú también jajajaja
      Bueno, si no es Xeredhia, estoy segura que Carola nos sorprenderá con otros mundos igual de interesantes, !se huele el potencial de lejos!
      ¡Nos leemos! ❤ ¡Calcetines para ti!

      Me gusta

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